Caracterización Pitalito - Huila
Problemática de Convivencia
Actualmente, en el municipio de Pitalito, localizado al sur del
departamento del Huila, existen
alrededor de 140000 habitantes y se caracteriza principalmente por ser la
segunda ciudad más grande del departamento después de la capital Neiva. Pitalito es un municipio que se encuentra en
constante crecimiento y expansión teniendo en cuenta que su ubicación
geográfica es un punto clave para la conexión con otros departamentos del país
tanto del norte como del sur. Además es importante mencionar que Pitalito es
uno de los principales productores del mejor
café de Colombia y por lo tanto, su economía gira en gran parte, en
torno al cultivo y comercialización del mismo.
El municipio de Pitalito enfrenta una serie de problemáticas que
tienen preocupados a la gran mayoría de habitantes de la región. Por un lado,
debido al fuerte y dinámico movimiento económico producto del comercio y de las
actividades agrícolas, en Pitalito se ha disparado una oleada de inseguridad
que tiene azotados a los ciudadanos y que los ha predispuesto a caminar en la
calle de una manera “defensiva” frente a las posibles amenazas que se puedan
presentar. Además, últimamente se han presentado casos de asesinatos por
oposiciones a hurtos o por riñas
producto de la intolerancia, que generalmente va acompañada del consumo del
alcohol. Todo lo anterior se convierte en un círculo vicioso que desencadena
una ambiente de intranquilidad dentro del municipio, que evidencia como las
relaciones de convivencia en las personas del municipio, están condicionadas
por un contexto peligroso y amanzánate.
Por otro lado, la
convivencia se está viendo fuertemente afectada no solo por la inseguridad sino
también por la ineficacia de, por ejemplo, las autoridades y la administración
municipal, que según algunos ciudadanos actúan en contra del pueblo y no en pro
de su bienestar. Esta situación se encuentra ligada con la situación de
inseguridad y a su vez, con un inconformismo manifiesto por cada habitante de
la región que está en desacuerdo con las decisiones que se toman para el
municipio.
Por ejemplo, el alcalde, en su intento por mitigar el índice de
accidentalidad que se presenta en la región, intensifico los operativos de
control de los agentes de tránsito, especialmente los fines de semana, con el fin de regular la circulación de los
vehículos y evitar situaciones que lamentar. No obstante, desde la perspectiva
de la gente, esos operativos se han convertido en una persecución y no apuntan
directamente a la prevención sino al ánimo de lucro de la entidad a cargo. Esto
ha generado que gran parte de la población tome una postura antagónica con la
administración local, pues si bien es cierto que los accidentes representan una
situación que demanda atención de parte de las autoridades, la gente siente, y
es evidente que así es, que el principal motivo de desvelo para los ciudadanos,
es la inseguridad.
Todo lo mencionado, ha configurado un ambiente critico en donde la
convivencia se está viendo fuertemente afectada, pues la gente sale a la calle
desconfiando de todo el mundo, hasta de las mismas autoridades policiales, que se suponen están ahí para garantizar el
orden pero que, en algunos casos, son quienes impulsan todo lo contrario.
Es por eso que, ante toda esta problemática, existen diferentes posibles
propuestas de solución que permitirían, por lo menos, mitigarlos efectos
negativos. Una de ellas sería, intensificar
los operativos de control, pero no solo de los agentes de tránsito, sino
también de la policía nacional, con el fin de que los ciudadanos puedan
sentirse respaldados por ellos y no como
perseguidos. También, podrían llevarse a cabo campañas pedagógicas organizadas desde la alcaldía para la
comunidad en general, donde se concientice a las personas de la necesidad de
trabajar en equipo, de ayudarse mutuamente como comunidad frente a situaciones
adversas, de denunciar las situaciones de cualquier tipo de violencia y desde
donde sean escuchadas las voces de los ciudadanos que buscan el bienestar
general. Igualmente, se podrían articular campañas con instituciones
educativas, con el fin de que se brinde acompañamiento a los jóvenes que lo
necesiten, y también se realicen controles donde se presentan tantos casos
conflictivos y situaciones problema. Del mismo modo, se debería incluir a los padres
de familia en dichas actividades, puesto que ellos también son agentes activos
en el proceso de formación en los estudiantes y en las relaciones de
convivencia de una comunidad.
Para concluir, son muchas las problemáticas que están afectando la
convivencia en nuestras comunidades, pero al mismo tiempo, son muchas las
posibles alternativas de solución que se les puede dar a estas con el fin de mantener
las buenas prácticas de convivencia por lo menos en un grado considerable. Así
las cosas, es necesario manifestar que
el compromiso es de todos y se debe ejercer de la mejor manera dentro de las
posibilidades de cada uno.
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