Aproximación al concepto de cultura.
La cultura ha tenido diferentes definiciones a lo largo de la historia, inicialmente se pensaba que estaba enmarcada única y exclusivamente a la raza, es decir a las características físicas de una determinada población, y es así, que también la cultura, ha sido conceptualizada desde diferentes puntos de vistas o ramas de conocimiento.
Taylor planteo que “la cultura es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad" es así que podemos afirmar que todo lo que el hombre crea y se hace costumbre y que puede estar dentro de las manifestaciones culturales que nos hace tener una identidad y sirve como herramienta para analizar ciertas actuaciones de una determinada sociedad, es considerado cultura.
Desde el punto de vista etimológico encontramos que la palabra cultura (del tema cult, perteneciente al verbo latino colo, colere, cultum = cultivar) significa etimológicamente cultivo, en consecuencia con esta definición etimológica, podemos inferir que todos aspectos tanto tangible como intangibles, que son cultivadas por una determinada población ejercida y manipulada por las personas.
En este orden de ideas, es válido enfatizar que la cultura es adquirida por el hombre en cuanto pertenece a una comunidad y se desarrolla en sociedad, por lo tanto, encierra un todo que comprende diferentes factores como creencias, conocimientos, arte, costumbres, tradiciones, aptitudes y hábitos tal y como lo planteó Eduard B. Tylor, en 1871 y que generalmente se transmite de generación en generación, aunque esté sujeta a posible cambios que se den en dicha trascendencia (Lévi-Strauss, 1992: 368). De acuerdo a lo anterior, la cultura es algo con lo que el ser humano interactúa cada día de su existencia, y es construida por el mismo a través de cada una de las experiencias que tiene, tanto con el otro, como con el contexto y las situaciones cotidianas de la vida diaria.
Dicho contexto, está determinado por un agente fundamental en la configuración de la cultura, el cual, según una perspectiva constructivista, es el paso del tiempo. En él intervienen también otros agentes fundamentales que hacen parte del proceso de construcción de la cultura, como lo son la economía, la política, la sociedad, la religión, entre otros, que al desempeñar un papel importante en la vida del hombre, crean una “(…) interdependencia entre historia, estructura, condiciones de vida y vivencias subjetivas de las personas» (Aktouf, 1990: 561).
No obstante, existen otras posturas que suponen que la cultura emerge como producto de la interacción social del ser humano desde sus primeros años de vida, hasta el resto de su existencia, donde la cultura es heredada, gracias al rol determinante de la familia y la comunidad (Malinowski, 1931). Desde este punto de vista, resulta de gran importancia la labor que desempeñan las instituciones educativas y por ende, el proceso educativo como tal dentro de la construcción del concepto de cultura.
Si bien, se ha dicho que la cultura es heredada y/o construida a través de la interacción constante del ser humano con los demás, es en la escuela donde a través de la presentación de diferentes contenidos por parte del profesor a sus estudiantes y los procedimientos que se llevan a cabo por cada individuo para su internalización y aprehensión, los estudiantes (seres humanos en formación), adquieren una identidad, toman una postura frente a lo que se les presenta, y reciben símbolos del entorno que pasan a formar parte de la esfera cultural que los caracteriza.
Todo lo anterior conlleva a pensar que la cultura, a pesar de ser definida por un gran número de autores como fenómeno, teoría, o simplemente un concepto para categorizar, y por lo tanto no tener una definición única estricta considerada verídica, (Podestá, 2006); tiene algunos aspectos en común que son invariables a la luz de cada uno de los postulados que se plantean, donde se puede afirmar que la cultura, es inherente al ser humano y por lo tanto, a todo lo que a él está sujeto en su cotidianidad, como lo son las interacciones sociales que se dan dentro de su comunidad bajo un marco contextual ya sea económico, político, religioso, histórico, educativo, entre otros.
Finalmente, bajo esta mirada, el concepto de cultura está muy lejos de ser único y limitado, y por el contrario, se encuentra frente a un escenario en el que se hace necesaria una constante “reconsideración” del término, y la inclusión de nuevos aspectos también inherentes al ser humano que surgen con el paso del tiempo, como lo son, por ejemplo, las nuevas tendencias comportamentales de las sociedades producto de la implementación de la tecnología en las aristas de la vida y su gran impacto en la cultura del mundo en general. Así las cosas, el término de cultura sigue en construcción y una vez más, se reitera su carácter de flexibilidad.
Bibliogarfia
Aktouf, O. 1990. Le symbolisme et la ‘cutlure d’entreprise’. Des abus conceptuels aux leçons du terrain. En: Chanlat, J. F. (éd). L’individu dans l’organisation: les dimensions oubliées. Québec-Paris: PUL-ESKA.
Lévi-Strauss, C. 1991. Estructuras elementales de parentesco. Barcelona: Paidós.
Pedro Uriel, R. ( 30,01,2017). OVI No. 1 El concepto de cultura por diferentes autores. [Archivo de video]. Recuperado de: http://hdl.handle.net/10596/11057
Podestá C., P; (2006). UN ACERCAMIENTO AL CONCEPTO DE CULTURA. Journal of Economics, Finance and Administrative Science, 11() 25-39.Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=360733601002
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